La ropa de Stormy Daniels tiene algo que decirnos


Hay cierta ironía en el hecho de que el papel más relevante que Stormy Daniels, la actriz de cine para adultos que está en el centro del juicio penal de Donald Trump, pueda llegar a desempeñar suceda fuera de la pantalla. No hay cámaras permitidas en el juzgado donde ella es un testigo crucial porque cuenta su encuentro sexual con Trump y los pagos de dinero por su silencio y el acuerdo de no divulgación que el abogado personal del expresidente arregló para mantenerla en silencio.

Eso significa que el martes, el primer día de su testimonio, el mundo solo pudo ver atisbos de ella cuando salía de la Corte Suprema del estado en Manhattan. Iba vestida de negro, con un enterizo de cuello redondo y pantalones negros cortos, botas estilo chunky de tacón alto y un largo cárdigan con capucha que envolvía su ya famoso cuerpo. Llevaba recogido su pelo rubio y algunos mechones se escapaban para protegerle la cara, también usó gafas de montura negra y poco maquillaje.

El jueves, cuando se reanudó su interrogatorio, estaba oculta por la misma capa oscura, aunque debajo estaba usando un vestido verde liso. Lucía el pelo suelto y un collar que le había hecho su hija.

A menudo se ha hablado de Daniels como la parte más pintoresca del caso: la portadora de los detalles lascivos, la fuente de la jugosa historia. La defensa la ha descrito como una mujer en busca de dinero, obsesionada con la fama y ávida de atención. Pero en sus apariciones ante el tribunal no lucía especialmente pintoresca. Parecía todo lo contrario.

Aunque su pelo desordenado y su maquillaje tenue podían sugerir una falta de cálculo, el enterizo que lució el primer día era el mismo que usó en su cameo en la película de 2021 Mal presidente, una sátira en la que Donald Trump vende su alma al diablo para ganar las elecciones de 2016. Teniendo en cuenta que el verdadero Trump estaba sentado frente a ella en el juzgado, es todo un subtexto.

En su presentación ante el tribunal, como en muchas otras cosas, Daniels se ha negado a ajustarse a las expectativas.

¿Por qué esto es importante?

Daniels es una figura singular en un caso singular. En cualquier juicio, el aspecto de un testigo desempeña un papel importante en cómo es recibido su testimonio, en el tribunal propiamente dicho y en el tribunal de la opinión pública. En este caso, revela cómo Daniels y lo que dice será juzgado: por el jurado, por el público y, más tarde, por la historia.

Esto es especialmente cierto en el caso de una testigo como Daniels porque la simple descripción de su trabajo —actriz porno, bailarina de estriptís, guionista, directora y artista de entretenimiento para adultos o todo lo anterior— conlleva una serie de asociaciones culturales y sociales profundamente arraigadas y antiguas imposiciones morales que moldean las expectativas mucho antes de que se pronuncien las palabras.

Cuando su historia apareció en las noticias, seguida de su libro Full Disclosure y un documental (por no mencionar varios libros de cómics), y cuando fue adoptada como figura emblemática por la resistencia anti-Trump y participó en Jimmy Kimmel Live y Saturday Night Live, ella adoptó su propia caricatura como un medio para subvertir las ideas preconcebidas, a menudo con humor. Solo en Redbubble hay más de 100 productos diferentes sobre Stormy.

Incluso antes de que Daniels fuera llamada al estrado, una imagen de ella que supuestamente fue tomada en su camino a la corte se hizo famosa en internet, mostrándola en un vestido azul moteado con una impresión de hongos, una referencia a un pasaje algo mordaz en su libro sobre la fisiología del Trump. La foto había sido manipulada para incluir los hongos, pero refleja hasta qué punto el cuerpo de Daniels y los atuendos que usa se han convertido en un símbolo de su historia, y en una oportunidad para el escarnio y la burla, o para el aplauso.

Esto se exacerba en el foco de atención de la silla del testigo, donde la sabiduría popular dice que, como dijo Richard Ford, profesor de la Facultad de Derecho de Stanford y autor de Dress Codes: How the Laws of Fashion Made History: “Las mujeres, en especial cuando se ven envueltas en cualquier acusación o escándalo que implique sexo, deben vestir con un estilo conservador y recatado. Los jurados tienden a confiar en las mujeres que parecen modestas y castas”. El traje básico es la solución por defecto.

Sin embargo, cuando se trata de una estrella porno y bailarina de estriptís, los trajes de “modesta y casta” pueden parecer menos creíbles y más bien artificiosos: pueden, de hecho, socavar su testimonio en vez de mejorarlo. La última vez que Daniels estuvo en el tribunal, cuandodemandó a Trump por difamación en 2018, eligió un traje lavanda más convencional con una simple blusa negra y llevó el pelo suelto y rizado. Y perdió.

Según Debra Katz, socia fundadora del bufete de abogados Katz Banks Kumin y abogada de derechos civiles que representó a varias de las acusadoras de Harvey Weinstein, vestir de manera genérica es importante pero, en última instancia, lo que más importa es transmitir “autenticidad”. Katz dijo que en su experiencia con la oficina del fiscal del distrito de Manhattan durante el juicio de Weinstein, los fiscales no sugirieron lo que los testigos debían vestir, para que el resultado no pareciera demasiado fabricado, sino que les dejaron la elección a ellas y a sus abogados. Como testigo, uno quiere que el jurado crea que estás diciendo la verdad, por lo que todo en ti debe sugerir honestidad, transmitiendo la sensación de que están viendo tu versión más genuina.

Esto puede ser especialmente relevante cuando se trata de Daniels, quien nunca ha encajado fácilmente en ninguna categoría específica en el espectro de los estereotipos femeninos, que van desde el ángel y la monja hasta la trabajadora sexual y la mujer de mala vida. Desde que saltó a la atención general en 2018 tras salir a la luz las acusaciones de su encuentro con Trump, se ha negado a disculparse por la profesión que ha elegido o a renunciar a ella. Más bien, se ha presentado como una mujer que se hizo a sí misma, que construyó un negocio con lo que tenía a mano. Esto no es casualidad.

Daniels no es solo actriz, sino también directora y guionista. Entiende el poder de la estructura narrativa y el detalle revelador, en especial el detalle revelador de la ropa, como refleja su testimonio sobre el pijama de satén del Trump.

Cuando apareció en 60 Minutes, lo hizo con una blusa rosa de botones y una falda, con el aspecto de la ejecutiva de la oficina de al lado. Cuando estuvo en The View, llevaba una blusa de manga larga que se ataba con un lazo al cuello y estaba cubierta de un estampado de calaveras. Está dispuesta a desafiar la narrativa. Ahora lo vuelve a hacer, utilizando su apariencia para obstaculizar los intentos de pintarla como una mujer que puedes encasillar.

La cuestión es si logrará convencer al jurado.



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